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oct
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Reportaje sobre el pintor Joaquín Rojo Seijas “Quinín”

“Cambiaría tódalas paisaxes pola paisaxe da miña infancia” . Este pensamiento es el que caló en la manera de vivir y en el espíritu de Joaquín Rojo Seijas “Quinín”, un catedrático de filología inglesa, que cada vez que podía dejaba el Madrid donde trabajaba habitualmente para visitar el pueblo donde nació: Redes.

Estos son dos de sus cuadros, los que se irán subiendo a la sección Cuadros de Redes de esta web.



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  • ELOY

    No parece caber duda, por su nombre, por su origen gallego, por su afición al dibujo (la pintura), por su licenciatura en Filología Inglesa, por su confesión sobre las horas que “dedica a cuidar su aspecto personal” y las “inquietudes” políticas que tenía de joven, por las gafas, por autodefinirse solitario, y aunque no le he notado ningún temblor (tenerlo lo tenía), éste debe ser “Rojo”, o “La Vieja Míniver”, como cariñosamente lo llamábamos. Fue tarde a la mili, pidió prorrogas debido a sus estudios y a haber estado cuatro años de lector de español en la Universidad de Belfast (Irlanda del Norte). Años 64 / 65, instrucción militar en Camposoto (S. Fernando – Cádiz), Rgtº de Infantería Ceuta 54, destinado a la Compañía de Destinos del Cuartel Gral., fue traductor en la 2ª (BIS) del Estado Mayor y bibliotecario del Tte. Gral. Gotarredona – Cuartel Gral. del Ejército del N. de África (ubicado en Ceuta).

    El que escribe este comentario recibió, de él, durante toda la mili, clases de inglés; sus enseñanzas serían luego el pilar básico del giro de 180º que dio mi vida. Tengo una anécdota sobre este magnífico pintor y gran persona, de quien guardo un muy cariñoso recuerdo: “Rojo” (Quinín, en su pueblo) era un poco duro de oído, una tarde, me lo tropecé por un pasillo del Cuartel Gral., ¿Rojo, tienes un cigarrillo?, … No gracias, no me apetece café ahora, … ¿ Quién narices te ha invitado a ti a café, que si tienes un pitillo …?.
    Rojo, si no me equivocado, por favor, ponte en contacto conmigo a través de “RedesEnLaRed.net”. Tu amigo, Eloy.

  • ELOY

    Es hora y momento para la melancolía y la tristeza (las 3.40 h. del 14 de Novb. del 2.011), acabo de leer la esquela mortuoria de “Rojo”, muerte acaecida hace ahora casi 14 años (23/11/97), a los 62 años de edad; amarga sorpresa, justo cuando estaba empezando a celebrar el reencuentro, y dejado mi anterior mensaje lleno de ilusión por la posibilidad del reencuentro, sigo buscando en Internet, y me tropiezo con la esquela y su biografía (que ya no me deja ninguna duda, era el mismo “Rojo”, “La Vieja Míniver”, el Joaquín Rojo Seijas que fue compañero de “mili”, mi profesor de inglés, mi amigo). La descripción que de él he encontrado, los rasgos esenciales del hombre que “sabía vivir” (buen comedor y buen bebedor), del bohemio, del solitario y a la vez buen conversador, de su descuido y dejadez en la limpieza y el vestir, expuestos con lujo de detalles, son prueba para mí de la inconfundible personalidad de “Rojo”, personalidad inmutable al paso de los años como he podido comprobar, ya definida cuando yo lo conocí y que sólo la muerte le pudo arrebatar.

    Para los estudiosos, para sus paisanos, para sus familiares, unas anécdotas más sobre su forma de ser, de las que fui testigo de excepción:

    En la Compañía de Destinos del Cuartel Gral. había ratones, él dormía en la litera de debajo de una torre de tres; una noche, el compañero de al lado, al ver que hay ratones por encima de “Rojo”, lo despierta: “Rojo”, “Rojo” que tienes dos ratones encima tuya, a lo que éste respondió: “¿Para eso me despiertas?, déjalos joder, mientras no me roan los cartílagos de las orejas”.

    Un día se presentó en un baile en el “África Ceutí” (Club de gente y niñas bien), en el qué, varios compañeros estábamos sentados con unas chicas; iba vestido (con ropa prestada ) de paisano, pero con las botas y los calcetines de “tropa”; se sentó sin preguntarle a nadie, acto seguido se quitó una bota (el calcetín más negro que blanco y con agujeros) y le dio golpes sobre la mesa para sacudirla, cuando lo miramos muertos de vergüenza, dijo sin inmutarse: “Es que tenía una chinita que me lleva dando el coñazo toda la tarde”. A continuación cogió el primer vaso de Coca-Cola que le vino a mano, y diciendo: “¡Que sed traigo!, se lo bebió del tirón. No paró ahí la cosa; a alguien se le ocurrió preguntarle si había estado viendo la procesión (era el día del Corpus), a lo que contestó, con su irreverencia habitual, sin importarle la presencia de las chicas (año 64 / 65, estudiantes de magisterio, en Ceuta, posiblemente hijas de militares o funcionarios, muy católicas seguro): “No, yo he estado en “El guarro” (bar de tapas típico entre los soldados) comiendo “cañaillas” (pequeñas caracolas típicas), a mi me importan mucho más las “cañaillas” que la Hostia”.

    Con frecuencia, ante cualqueir comentario sobre sus ideas y su anticlericarismo, hacía mención a que tenía un hermano próximo a ser obispo, otro contable general de Galerías Preciados, a lo que añadía: Y yo: “ateo y comunista, la oveja negra de la familia”

    Todos los detalles expuestos por el redactor de la breve reseña biográfica, que he leído en la Red, me han hecho encajar la dura realidad de que he perdido a UN AMIGO, a un querido recuerdo, a un mito; más que por su pintura (aunque ya dibujaba a diestro y siniestro con pulso temblón ), por su erudición; “Rojo” cuando tenía 28 años (más o menos), hablaba ya varios idiomas y era una biblioteca andante.

    Descanse en paz.